¡El cuidado de los pacientes es más eficaz con equipos de protección!

Sindicalistas empleados en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica de Enfermedades
Infecciosas de Belgrado, República de Serbia

Dar prioridad a la salud de las trabajadoras y los trabajadores significa lugares de trabajo seguros y bajas por enfermedad retribuidas desde el primer día

La protección de las personas trabajadoras y sus familias frente al riesgo de contraer la COVID-19 debe ser una prioridad para las empresas y los gobiernos. Son esenciales las medidas de salud y seguridad en el trabajo, así como los equipos de protección individual y los procedimientos de higiene adecuados. Las ayudas para el cuidado de niños y ancianos permitirán a las personas con responsabilidades adicionales conservar su empleo. La protección en forma de bajas por enfermedad retribuidas desde el primer día es crucial para quienes caen enfermos y sus familias.

Perdí mi trabajo por culpa del coronavirus. Ahora estoy desempleado. No tengo salario, ni ingresos para mantener a mi familia y cubrir nuestros gastos médicos, y ya no tengo alternativas para ganarme la vida.

Suleiman, trabajador del aeropuerto en Mogadiscio, Somalia

Garantizar la ayuda a la renta y el acceso a la asistencia sanitaria para todas las personas trabajadores a través de la protección social universal

Se perderán millones de puestos de trabajo y millones de personas se verán abocadas a la pobreza al no tener dinero para su alimentación y la de sus familias.  Las prestaciones por desempleo y los sistemas de compensación son esenciales para garantizar la seguridad de ingresos de las trabajadoras y trabajadores y su acceso a la asistencia sanitaria, de conformidad con el Convenio N.º 102 de la OIT sobre protección social. Es urgente establecer sistemas de protección social universal que abarquen a todas las personas trabajadoras, independientemente de su situación contractual, como las autónomas y autónomos y las personas trabajadoras de la economía de plataformas.

Tras perder mi trabajo anterior como empleada, comencé a vender materiales por mi cuenta cuando la pandemia golpeó a Tanzania. Ahora el negocio no funciona y no sé cómo sobrevivir. Quedarse en casa no es una opción para mí.

Alice Tilya, trabajadora activa en la economía informal, Arusha, Tanzania

No dejar de lado a ningúna trabajadora ni trabajador de la economía informal en la respuesta a la pandemia de la Covid-19

A pesar de que suponen el 60% de las personas trabajadoras de todo el mundo, con demasiada frecuencia las personas trabajadoras de la economía informal están totalmente desprotegidas. Los gobiernos no pueden abandonar a esas trabajadoras y trabajadores cuando su medio de subsistencia quede destruido por la pandemia de la COVID-19. Las redes de protección social universal, de conformidad con la Recomendación 202 de la OIT, son un pilar para la respuesta a la crisis al contemplar la renta básica y el acceso a servicios sociales básicos en las áreas de salud y seguridad alimentaria, entre otras medidas.

La solidaridad global para garantizar la protección social es urgente de cara a salvar vidas y es asequible. Con liderazgo político se puede conseguir. ¿Qué gobiernos serán los primeros en dar el primer paso?

Sharan Burrow, Secretaria General de la Confederación sindical internacional

Hacer frente a la pandemia de la Covid-19 y promover la recuperación requiere invertir en la protección social y sanitaria

La crisis de la COVID-19 ha dejado claramente al descubierto las deficiencias a la hora de proteger a las personas y las economías de todo el mundo. Los gobiernos deben realizar inversiones nacionales en protección social, incluida la asistencia sanitaria para todas y todos. Un Fondo Mundial de Protección Social podría ayudar a complementar las iniciativas nacionales. Este fondo requeriría menos de 5000 millones de dólares al año en los países más pobres y 25000 millones anuales para la ayuda parcial a países de rentas bajas y medias, según la necesidad.

Somos una empresa pequeña y tuvimos que detener nuestra producción debido al confinamiento. Hemos reanudado la producción de sillas de rehabilitación, involucrando al 70% de la plantilla fija. Trabajan con regularidad, respetando las medidas de seguridad y el distanciamiento social.

Mykola, aserradero, Ucrania

Respaldar a la economía real, el empleo y las micro, pequenas y medianas empresas

Las microempresas y las pequeñas y medianas empresas (pymes) son la columna vertebral de la economía mundial y en muchos países suponen más del 80% del empleo. Las microempresas y las pymes y sus trabajadoras y trabajadores han sufrido con fuerza el embate de la crisis de la COVID-19 y también sufrirán sus consecuencias durante varios años. Los gobiernos deben aplicar medidas urgentes de estímulo económico y de protección para apoyar a las microempresas y pymes y a sus trabajadoras y trabajadores. Este apoyo debe dirigirse a los sectores con gran intensidad de mano de obra, como los de producción, comercio minorista y agricultura, y debe vincularse a la protección del empleo y de los salarios.

Cuando la fábrica cerró, a los trabajadores se les prometió el 50% de sus salarios. Hasta ahora, no he recibido ningún tipo de apoyo financiero. Ahora busco comida en las calles. Es mejor morir por la COVID-19 que morir de hambre en casa.

Wilner, trabajador diario en una empresa multinacional en el sector de la confección, Haití

Para acabar con la codicia corporativa es necesario que las multinacionales cumplan con la diligencia debida en relación con la protección de las personas trabajadoras en las cadenas de suministro

Millones de trabajadoras y trabajadores en las cadenas de suministro están sufriendo despidos como consecuencia de la crisis de la COVID-19. Cuando no se cumplen los contratos mundiales con diferentes proveedores la consecuencia es un coste humano inmenso que retrasa la recuperación. Ese no es el camino adecuado para la creación de mercados resilientes e inclusivos. Los rescates de empresas con fondos públicos deben exigir a las empresas que cumplan con la diligencia debida: pagar un salario digno, ofrecer protección social, respetar la libertad de asociación de las personas trabajadoras y su derecho a la negociación colectiva, y reducir su huella ecológica. El actual modelo empresarial no es sostenible y debe cambiar.

Como trabajadora, quiero ser parte de la transformación que garantizará a las futuras generaciones un mundo sostenible con trabajo decente. Pero también necesito saber que no me abandonarán durante esta transición y que los responsables políticos, los empleadores y los sindicatos se asegurarán de que pueda capacitarme para seguir trabajando.

Rosa*, trabajadora de la construcción, Argentina (*El nombre real ha sido modificado)

Garantizar una transición justa para lograr objetivos de acción climática

No podemos seguir ignorando el cambio climático y el deterioro constante de la capacidad de nuestro planeta para conservar la vida. La devastación causada por la pandemia requerirá nuevos niveles de asistencia, de protección social y de estímulo económico en todos los países. Este es el caso también de la crisis climática, sobre todo porque solo quedan diez años para estabilizar el planeta y lograr una reducción mundial del 45% de las emisiones. Dado que muchos empleos tendrán que evolucionar o ser sustituidos por otros nuevos, será necesario que las trabajadoras y los trabajadores cuenten con las competencias y el apoyo necesarios para prosperar en este nuevo mundo laboral. Los planes de recuperación deben dar prioridad a las personas y al planeta, y la transición justa debe ser una forma de ayudar a las personas trabajadoras.

Respaldar el diálogo social y un nuevo contrato social para reconstruir nuestras sociedades

Las medidas de respuesta para la recuperación tras la crisis deben contar con la participación de los interlocutores sociales para que sean sólidas y duraderas. El diálogo social y las relaciones laborales ayudan a reconstruir la confianza en las instituciones y a diseñar políticas equitativas. Es fundamental establecer un nuevo contrato social para situar al mundo de nuevo en una senda sostenible y justa. Las condiciones de este contrato deben incluir una red de protección laboral para todas las personas trabajadoras que garantice la libertad de asociación y el derecho a la negociación colectiva, salarios dignos, entornos laborales saludables y seguros, y un control razonable sobre la jornada laboral.

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Los planes de recuperación podrían brindarnos un nuevo modelo para la economía global, un nuevo compromiso para compartir la riqueza del mundo y una inversión renovada en el respeto del Estado de derecho. Para salir de la devastación sanitaria y económica, reconstruyamos con un contrato social renovado.

Sharan Burrow, secretaria general de la Confederación Sindical Internacional

Llegó el momento del 8

Ya es hora de tener un Nuevo Contrato Social

La pandemia de la COVID-19 ha generado una crisis sin precedentes en la salud, el trabajo y la vida de las personas en todo el mundo. Los gobiernos deben adoptar medidas excepcionales y radicales para superar la emergencia y sentar las bases para la recuperación. Un planteamiento fragmentario no es lo adecuado. Al contrario, se necesita un cambio sistémico basado en políticas interrelacionadas y complementarias en los ámbitos social, económico y medioambiental.

Por ese motivo, ahora son más importantes que nunca la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que ofrecen perspectiva y muestran el camino hacia economías resilientes y sociedades inclusivas y justas. Las medidas de recuperación y las inversiones deben estar en armonía con los ODS para que sus efectos sean duraderos.

El ODS 8 es clave para hacer frente a las consecuencias sociales y económicas de la crisis de la COVID-19. A través de sus objetivos en relación con la protección de los trabajadores, la protección social y el crecimiento inclusivo, el Objetivo 8 impulsa la Agenda 2030 y desempeña un papel fundamental en la demanda de los sindicatos para establecer un nuevo contrato social entre los gobiernos, las empresas y los trabajadores.

Ha llegado el momento del 8. Ya es hora de tener un nuevo contrato social.

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